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Que nos trae Silvana Ambrosi... - Lorena
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Que nos trae Silvana Ambrosi…

Cuando le exigimos a nuestra pareja en el sexo…

¡Hola! Es un placer tener la posibilidad de llegar a ustedes, gracias al blog de Lorena.

Pensaba en que tema sería interesante, novedoso y útil en la práctica para compartirles, y entonces se me vinieron a la mente las quejas de consultantes y por qué no, de amigos que uno va escuchando en torno a situaciones sexuales. Entonces les platicaré sobre las exigencias sexuales que llevamos a la pareja, y que a veces ni somos conscientes de ellas.

Estas quejas explícitas o implícitamente generan exigencias y tirantes en el vínculo de pareja.

En cuanto la relación es nueva aparece queja de si funciona o no funciona la virilidad del caballero en cuestión, si lo hace de un modo que satisface o no lo hace tan bien. Ante esto, si lo hace bien “seguro que estuvo con millones de mujeres” y si tiene el desafortunado percance de que no responda tanto, entonces “yo no le atraigo”, o “si así es la primera vez entonces no hay futuro para una relación con él, a mí que me interesa tanto el sexo”. Y también exigencias propias, “le gustaré?” o, “si ya no me llama seguro que no le gusto”.

Si ya es pareja de años algo parecido ocurre, si me busca con una frecuencia mayor de la que tengo en mis expectativas, entonces “solo me quiere para eso”, mientras que si no me busca, “seguro tiene el interés puesto en otra”…

Si la relación sexual es muy larga, “ ojala que termine pronto así ya descanso”, Si es breve, “no le da para más, que aburrido”… etc.

Y así vamos haciendo unas telarañas de suposiciones del otro y de nosotros mismos.

En ocasiones, como les decía, estas exigencias son explicitas y las dejo entre ver con mis comentarios, y en otras ocasiones no, pero se desplaza de todos modos el malestar al vínculo,” lo que no se dice hablando se dice actuando”, y allá vamos con nuestra cara de descontento o preocupación.

Si pudiéramos compartir de forma amable a nuestra pareja lo que sentimos, lo que necesitamos y lo que esperamos de una relación sexual otra seria la historia de nuestra relación de pareja.

Pero al quedarnos con estas necesidades insatisfechas, las necesidades propias de decir cómo nos sentimos en cuanto a la sexualidad que estamos teniendo, o si lo decimos pero solo en queja donde no se soluciona nada, la tensión que se genera se vuelve exigencia para el otro.

Y que pasa con las exigencias y la sexualidad? Pasan que son como el agua y el aceite, se repelen, no se integran jamás, y lejos de generar un aprendizaje para el otro, genera una intensificación de la situación de malestar.

Nuestro organismo está preparado para responder adecuadamente en un clima de armonía. Más allá que a alguno le pueda gustar las situaciones riesgosas y esto lo excite, fisiológicamente tenemos que estar en un clima de seguridad y confianza para que la relación sexual sea exitosa. Si mi pareja ya está tensa porque se siente siendo evaluado, porque siente que si no pudo una vez en esta próxima lo van a calificar por su rendimiento, o porque en el vínculo ya no hay predisposición a generar un clima apacible, entonces esa tensión podrá ir instalándose como parte de la relación sexual misma, volviéndola más rígida y rutinaria.

En el caso de una relación sexual de primera vez, la tensión natural de la situación novedosa para las dos personas, genera un campo de mucha tensión y esto por sí mismo puede ser el motivador de que uno u otro no logren manifestar una excitación (erección en el hombre-lubricación en la mujer) aunque si estén muy excitados en cuanto al deseo. En este caso lo mejor es apoyarse mutuamente, respetar este modo en que expresa el cuerpo esta tención, y seguir en el juego de seducción e intimidad aunque no haya coito, mientras sus cuerpos se relajan y toman confianza.

Otro de los puntos es que si bien en una relación sexual de una pareja sin compromisos esta puede estar encendida por el placer inmediato, en una relación de compromisos mutuos, la intimidad emocional será lo previo a la intimidad física. Es necesario revisar de vez en cuando cuan conectado emocionalmente estamos. Y desde allí poder expresar y permitir que el otro se exprese sin sentirnos atacados, con el propósito de saber que nos está pasando y llegar a puntos comunes de construcción e intimidad en la pareja.

Algunas barreras que tenemos a la hora de poder hablar sobre lo que necesitamos modificar en cuanto al sexo con nuestra pareja son: vergüenza, creencia que no nos entendería o tomaría mal lo que quisiéramos transmitirle, sensación de crítica o juicios del otro hacia nosotros, sentimientos hostiles o enojos que no nos dejan hablar amablemente, creencia de que si estamos en pareja es una obligación tener sexo, de la manera que el otro dispone, etc.

Ante esto necesitamos: Validar necesidades de cada uno, compartir decepciones tanto como deseos en torno a la sexualidad, confiar que el otro también quiere lo mejor, decir lo que se requiere con delicadeza, pero también expresando en forma concreta lo requerido (no creer que el otro va a adivinarnos), y escuchar sin ponerse a la defensiva, sin juzgar.

Cuando validamos un deseo o necesidad no estamos poniéndonos a merced del otro, estamos aceptando lo que nos dice y daremos una respuesta según nuestras posibilidades, podremos decir “No” o buscar alguna alternativa, pero aceptamos al otro en su necesidad y permitimos que nos acepte con las nuestra.

De este modo la comunicación y el abrirse emocionalmente al otro es la antesala de una relación sexual cada vez más plena y conectada con la pareja.

Esperando que les haya sido útil, pueden enviarme sugerencias de temas o comentarios a Silvana.ambrosi.mx@gmail.com o seguirme en Facebook: Vivir transformándote ó Psicología Sexología Lic Silvana Ambrosi.

Para asesorías individuales o de grupos de amigas, contáctame al 5533340228

 

Lorena Jimenez
lj@lorenajimenez.com
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